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Kampa, Kupka y las leyendas!

Kampa es una isla pequeňa en el río Moldava en la parte de Praga llamada Malá Strana. Un lugar maravilloso para descansar o visitar el museo repleto de obras de František Kupka, el fundador de la pintura abstracta.

La isla praguense Kampa tiene tanto mucha historia real como en las leyendas. Los primeros recuerdos escritos son del aňo 1169, los primeros molinos son del siglo 15, después de la segunda guerra civil fue reconstruida como parque público. Desde el siglo 17 hasta el 20, Kampa solía ser una sede de tinajeros.

El canal Čertovka es una fuente para unos molinos muy bien conservados y famosos por haber pertenecido a las familias ricas de Praga. Uno de los molinos es el Huť de origen baroco. Otro es el molino de Velkopřevor del siglo 16. Y el más famoso es el del señor Sova del siglo 15. Desde el año 2001 es el Museo Kampa.

El museo Kampa 
Praga tiene una increíble colección de František Kupka, gracias a la señora Meda Mládková y su marido. La colección del precio invaluable contiene 215 pinturas, dibujos y estudios del pintor. František Kupka (1871-1957) fue un pintor y gráfico checo y el fundador de la pintura abstracta. En las subastas de hoy se baten records y las cifras se cuentan en millones de euros.
 
Los jardines
A Kampa se va muy fácil desde el puente de Carlos y desde el parque de Odkolek se puede ver tanto el puente como el teatro nacional y la ribera de Praga con sus bonitos edificios. Pueden disfrutar de uno de los restaurantes para tomar un café o un pescado. Se puede observar la vida peculiar del río, leer las leyendas de Kampa o solamente descansar en el césped.


Leyenda de la lavandera 
Cuando uno va desde el puente de Carlos a Kampa. A su mano izquierda ve una ventana con una lámpara encendida. Dícese que es un recuerdo para una lavandera que vivió en la casa y al que al mismo tiempo que lavaba la ropa, también cuidaba las estatuas del puente de Carlos. La lavandera chismeaba a menudo con las otras  y un día olvidó a controlar sus manos así que las puso en el alisador. No podía mover las. Pues rezó a la virgen María. Ocurió un milagro,  las estatuas del puente bajaron y la más fuerte, la estatua del turco, la ayudó a salvar sus manos. Desde este tiempo, se ve la farola y en la ventana la imágen de la virgen María y los rodillos del alisador.

redacción / 21.08.2012

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